jueves, 4 de agosto de 2011

Sobreproteger a los niños: causas y consecuencias

Las prisas, el deseo de que los niños disfruten de su infancia, el afán de perfeccionismo... llevan a los padres a anticiparse en la satisfacción de las necesidades de sus hijos y a evitarles cualquier contratiempo.
El niño necesita sentirse querido y cuidado por sus padres para tener un buen desarrollo emocional. Sin embargo, si se le protege en exceso, se le puede perjudicar más que beneficiar. No se puede mantener al niño permanentemente en un invernadero, convirtiéndolo en el centro de todas las atenciones y ocultándole de todos los peligros. Los padres tienen que dejarle evolucionar para no entorpecer su desarrollo.
Cómo comienza la sobreprotección
Hay padres que desconocen lo que se le puede exigir al niño y fomentan conductas más infantiles de lo que le corresponde por su edad. En otras ocasiones, no dejan que el niño haga determinadas cosas porque a ellos, evidentemente, les sale mejor y lo hacen en menos tiempo.
Otros piensan que es mejor hacerles la vida “más fácil” y procuran anticiparse a cualquier necesidad y demanda de su hijo antes de que él mismo lo pida.
Los hay que prefieren evitar enfrentamientos porque no les resulta fácil mantenerse con firmeza en situaciones estresantes o incluso simplemente porque el niño tiene una cara encantadora que “camela”.
Consecuencias
Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer...) y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo.
Su autoestima será baja y tendrá poca seguridad en sí mismo, creyéndose incapaz de resolver sus dificultades. Le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene.

Rehuirá los problemas en vez de tratar de enfrentarse a ellos y no sabrá cargar con las consecuencias de sus propios actos... En resumen, será una persona inmadura y débil que podrá dejarse llevar con más facilidad por las malas amistades o por el ambiente que le rodea.
Ideas que ayudan
Si supiéramos lo importante que es para el desarrollo de su personalidad que los niños logren hacer las cosas sin ayuda, les dejaríamos actuar solos en más ocasiones.

• Cuando el niño nos pida ayuda, lo esencial es darle las sugerencias con las que solucionar el problema él mismo, con sus propios recursos.

• Es normal que el niño cometa errores, pero no nos anticipemos para evitar el tropiezo. Lo positivo es hacerle ver que cada vez le van saliendo mejor las cosas.

• Si se quiere realmente ayudar al niño, hay que preguntarle a él si nos necesita y, en el caso de que reclame nuestra ayuda, conviene averiguar qué es lo que realmente precisa.

• Hay que tomarse el tiempo necesario para permitir que el niño se desenvuelva solo.

• Debemos explicar al niño las razones de nuestras acciones, de modo que pueda actuar por sí solo, aun cuando no haya un adulto a su lado que le indique cómo hacerlo.

• No le ahorremos sacrificios razonables: el niño puede perfectamente colaborar en tareas domésticas como poner la mesa, hacerse la cama, recoger su cuarto, sacar la basura o aprender a no dar excesiva importancia a una situación de escasez o incomodidad.

Ante un niño tímido, los padres deben procurar que salga más de casa, que abra más su círculo de amistades, que comparta sus cosas, etc., pero no forzándole, sino dándole ideas y predicando con el ejemplo, de lo contrario, con los años puede acabar siendo una persona temerosa, solitaria, arisca o desconfiada.

• Frente a situaciones que les puedan resultar complicadas, en lugar de evitarlas debemos prepararlos a través del diálogo.

• Debemos protegerle de los peligros verdaderos, pero sin llegar al extremo de convertirle en una persona débil y temerosa.
Éxitos y fracasos, alegrías y penas
El niño necesita probar, saborear sus éxitos, tratar de mejorar y alcanzar metas difíciles, competir, superar sus fracasos... y poder entender los sentimientos de los demás. Hay que prepararle para que pueda participar en la sociedad y para ello no hay que disimularle la realidad cotidiana, hay que permitirle que descubra el significado de los triunfos, de las decepciones, de los gozos y de los desconsuelos, propios y ajenos.
Sentimiento de triunfo
Si le facilitamos la suficiente confianza en sí mismo para que pueda pensar y sentir por sí solo y le dejamos enfrentarse a las dificultades propias de su edad, podrá extraer recursos y estrategias que le harán sentirse triunfante y le servirán para arreglárselas sin sus padres en un futuro.
Virginia González
Psicóloga y profesora de Educación Infantil

martes, 2 de agosto de 2011


Para aprender matemàticas            

En nivel inicial los aprendizajes se basan mucho en el juego y en el caso del àrea de matemàticas es un recurso ideal ya que  brindan  satisfacción y diversión y al mismo tiempo  requieren de los participantes esfuerzo, rigor, atención, memoria, etc
El juego les educa. En todo juego existen reglas y cuando el niño percibe que el adulto debe someterse, como él, a estas reglas, le instruye en la aceptación de las normas para relacionarse con los demás. Jugar nos permite construir un mundo en común, una familia, ya que ésta se construye sobre las experiencias que se comparten.  
Hay que jugar para que la familia se convierta en un organismo vivo, dinámico. Si no se disfruta con ellos cuando son pequeños, cuando crezcan y lleguen a la adolescencia la comunicación se hará muy difícil y se instalará la incomunicación.

El tiempo que estamos con ellos tiene que responder al deseo de estar cerca. Si lo hacemos por obligación, no funcionará.  De igual modo, no es necesario dedicar a ello todo nuestro tiempo: una actividad que dure una hora puede ser suficiente. Quizá esto puede tranquilizar a los padres que se culpabilizan por no estar mucho tiempo.
Algunos juegos que pueden ayudar al aprendizaje de las matemàticas y que son disfrutables en familia son:

Loteria-
Les permita aprender a reconocer los nùmeros,nuestro sistema de numeraciòn es algo difìcil,muchos nùmeros no nos dan pistas de como se escriben ,por ejemplo doce nada tiene que ver en su escritura pero otros si se rela cionan a la escritura como el treinta y dos.Esto confunde a los niños y es muy comùn que te digan diez y uno ante el 11.
Ludo o cualquier juego con dados
Estimulan el conteo de cantidades.
Cartas
 La escoba del quince es ideal para comenzar hacer càlculos
Los bolos
Al igual que las cartas les permite estimular el càlculo.
Generala
Estimula la toma de desiciones ,el razonamiento y  el càlculo

Tambien existen numerosos juegos on line,si bien son un buen recurso para estimularlos no olviden que no poseen el afecto que como padres podemos brindarles a nuestros hijos.Usados con racionalidad es un buen estìmulo.

Libros vivos  
Ambos juegos tienen actividades para todas las edades.

libros vivos 2

bombitas -Juego para el conteo,se puede jugar en familia ,permite estimular el conteo y la atenciòn.Es divertido para todas las edades
BOMBEROS
Este juego es ideal para jugar junto a nuestros hijos,se deben contestar preguntas sobre lo que debe hacer un niño ante un incendio.Ideal para aprender en familia

lunes, 1 de agosto de 2011

La terapia del NO

Suplemento para la Crianza y Educación, de administración oral
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Acción Terapéutica: moderador de la conducta, tranquilizante a largo plazo, reforzador de la confianza y seguridad.

Posología: la dosificación se graduará según necesidades,administrándose con cariño y conocimiento de causa. Es conveniente usarlo con seguridad y apoyo del cónyuge.

Contraindicaciones: En las dosis indicadas generalmente no posee.


Acciones colaterales y secundarias: En un primer momento pueden presentarse rabietas, llanto y malas caras, que generalmente desaparecen en minutos. En los niños hipersensibles o alérgicos al NO, los efectos pueden durar un poco mas y requerir un refuerzo de la dosis. En estos casos es contraproducente suspender la administración repentinamente: Esto puede producir una sensación de alivio inmediato, pero, a la larga tiende a fijar los efectos no deseados.


Precauciones y advertencias: No debe administrarse junto con el , se corre el riesgo del efecto "NI", lo que produce confusión y malestar, tampoco conviene usarlo con Rabia.

Sobredosificación: El exceso del NO puede atentar contra la seguridad y autoestima del niño, e interferir en la iniciativa, por lo que se recomienda su uso moderado. Su ausencia, paradójicamente , también atenta contra la seguridad de la persona, produce sentimiento de falta de afecto y atención, desorientación, irritación, y agresividad.

En caso de duda usted recuerde que AMA a ese niño y no olvide que no esta solo/a: Consulte siempre a su compañero de equipo, aquel o aquella que comparte con usted la enorme responsabilidad de la crianza de los hijos.


(Ignoro su autor)

Ícaro y los límites

  

"La tierra y el cielo. He ahí una antigua metáfora de la complementariedad de los factores últimos de la existencia.
El cielo para volar, para soñar, para diseñar con las nubes imágenes inéditas.
La tierra para subsistir, para hincar los pies y guardar cierta firmeza de continuidad.
La tierra es el orden, el cielo, la aventura. La tierra, los límites; el cielo, la creatividad rebelde y el desarrollo de todos tus mundos incubados en el misterio de tu nacimiento".Jaime Barylco.




Los límites en la educación, un tema que atañe tanto a padres como educadores.Jaime Barylco* en el primer capítulo de su libro, Los hijos  y los límites, dice:

-"Hijo mío, sé lo que quieras ser; a tal efecto es indispensable que vayas cosnstruyendo los parámetros sobre los cuales podrías vislumbrar  qué quieres ser. Déjate educar, y luego te educarás libre".

A continuación relata la historia de Ícaro, dándonos un clásico ejemplo:

"Dédalo era un herrero admirable y tenía un alumno, Talos, que perfilaba brillantemente como para superar al maestro en el futuro.
Dédalo se puso celoso y un día decidió suprimir a esa promesa humana que lo desplazaría con el tiempo.El crimen se descubrió y lo desterraron.Dédalo se refugió en Cnosos, donde fue encerrado en un laberinto con su hijo Ícaro.

Para huir del laberinto,el papá de Ícaro, el habilidoso Dédalo, hizo un par de alas para sí y otro para su hijo, ya que sólo volando podrían evadirse d esa prisión.Estaban hechas con plumas de ave atadas con hilos y otras más pequeñas atadas con cera.
Después de haber preparado el par de alas de Ícaro, le dijo con lágrimas en los ojos:
-Hijo mío, ten cuidado.No vueles a demasiada altura para que no se funda la cera a causa del sol; ni demasiado bajo, para que el mar no humedezca las plumas.

Ambos emprendieron el vuelo de la libertad.
-Sígueme -le dijo-, y no tomes un rumbo propio.
En pleno vuelo, Ícaro desobedeció y comenzó a remontar su ruta hacia el sol.Dédalo se dio vuelta y ya no lo vio. Solamente alcanzó a percibir las alas que iban cayendo y flotaban en el agua; el sol había derretido la cera e Ícaro había caído trágicamente al mar".
Según Barylco, esta mítica parábola del universo griego ataca varios puntos de meditación.
"Los griegos consideran la hubris, la soberbia del que desconoce sus límites y sus limitaciones, como el mal mayor. Ícaro fue presa de esa soberbia: él alcanzaría el sol.

Por otra parte, el relato alude claramente a la situación conflictiva entre padres e hijos: es deber del padre enseñar, decir "no te apartes de mi rumbo", y es tendencia natural de los hijos rebelarse y buscar el camino propio.

Ícaro podría haberlo practicado, pero siempre dentro de los límites de lo posible. Se perdió porque desconoció esos límites.
Volar,sí.
 
Educa a tus hijos en límites y con alas. Educarlos es ponerlos en contacto con la fragilidad de las alas, con la cera que se derrite y, por lo tanto, a favor de la vida, para que el vuelo produzca vida y no muerte".

*Jaime Barylko (1936-2002), filósofo argentino, nacido en Buenos Aires, Argentina. Autor de libros de filosofía, pedagogía y autoayuda. Ha sido asesor científico del Conicet y de otros organismos gubernamentales.


Fuente:
Barylco J.(1995) Los hijos y los límites. Buenos Aires.Emecé Editores.